Diciembre llega cargado de celebraciones, comidas familiares, brindis y reuniones en torno a la mesa. Son fechas especiales, pero también pueden generar cierto estrés o culpa en torno a la comida: miedo a “pasarse”, sensación de pérdida de control o pensamientos del tipo “en enero me pongo en serio”.
La clave no está en prohibirse ni en compensar, sino en mantener un equilibrio que te permita disfrutar sin dejar de cuidar tu bienestar.
En este artículo te comparto una guía práctica para vivir las fiestas desde una relación más tranquila con la comida y tu cuerpo.
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Entiende que disfrutar también es salud
Comer con placer y compartir la mesa tiene un valor emocional y social muy importante.
El problema no son las comidas puntuales de Navidad, sino lo que hacemos de forma constante.
Una alimentación saludable no se define por lo que comas los días de fiestas, sino por lo que haces durante todo el año.
Permítete disfrutar sin sentirte mal: la flexibilidad también forma parte de un estilo de vida saludable.
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No llegues a las comidas festivas con hambre
Saltarte comidas “para compensar” o llegar con hambre excesiva suele tener el efecto contrario: comer más rápido, con ansiedad o sin disfrutar.
👉 Lo ideal:
- Haz un desayuno o comida ligera, con proteínas y verduras, que te aporte saciedad.
- Llega con hambre “real”, no con ansiedad acumulada.
Ejemplo previo a una cena:
- Ensalada de hojas verdes con huevo duro o atún.
- Yogur natural con fruta y frutos secos.
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Elige de forma consciente, no desde la restricción
Antes de servirte, observa lo que hay y decide qué te apetece más.
No necesitas probarlo todo, ni decir que no a todo.
El equilibrio está en elegir con consciencia, disfrutar lo que comes y dejar de comer cuando estés satisfecho.
Algunos trucos prácticos:
- Empieza por verduras o proteína.
- Mastica despacio y presta atención al sabor.
- Evita comer por compromiso o por “no dejar en el plato”.
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Cuida el equilibrio durante los días intermedios
No es necesario “compensar” ni hacer dietas detox después de las comidas festivas.
Simplemente, vuelve a tu rutina habitual:
- Verduras y fruta cada día.
- Agua como bebida principal.
- Evita repetir dulces o alcohol entre celebraciones.
- Muévete a diario, aunque sea caminar.
📎 Si buscas más ideas de comidas equilibradas, aquí tienes inspiración con alimentos de temporada:
👉 Alimentación de otoño: cómo aprovechar los alimentos de temporada
https://leilapereznutricionista.com/alimentacion-de-otono-como-aprovechar-los-alimentos-de-temporada/
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Prepara versiones saludables de tus platos favoritos
No se trata de convertir la Navidad en una “dieta saludable”, pero sí puedes hacer pequeñas modificaciones para sentirte mejor y disfrutar igual:
- Usa aceite de oliva virgen extra.
- Reduce azúcares en postres y prioriza fruta o cacao puro.
- Cocina al horno, vapor o plancha.
- Aumenta la presencia vegetal.
Un ejemplo ligero y reconfortante sería una crema con verduras de temporada.
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Maneja el entorno y la presión social
Durante las fiestas, los comentarios sobre la comida o el cuerpo pueden ser incómodos.
Recuerda que no tienes que justificar lo que comes ni lo que no comes.
Si alguien comenta:
“¿No vas a repetir?”
“¿Estás a dieta?”
Puedes responder con naturalidad:
“Estoy bien, gracias”.
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No todo el bienestar pasa por la comida
Las fiestas también son un buen momento para cuidar otras áreas del bienestar:
- dormir más
- conectar con personas que te aportan
- pasear
- desconectar mentalmente
El descanso y la gestión del estrés influyen mucho en la relación con la comida.
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Evita los extremos después de las fiestas
Tras las celebraciones, es común caer en dos extremos:
- Dietas muy restrictivas o compensatorias.
- Seguir comiendo como en Navidad durante semanas.
Ninguno de los dos ayuda.
Lo mejor es volver poco a poco a tus hábitos diarios.
📎 Si necesitas una guía práctica para recuperar el ritmo sin obsesiones:
👉 https://leilapereznutricionista.com/vuelta-a-la-rutina-en-septiembre-como-retomar-buenos-habitos-sin-obsesiones/
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Si te preocupa el control del peso, revisa el contexto completo
Durante estas semanas, es normal que el peso varíe por:
- más retención de líquidos
- cambios en el tránsito intestinal
- mayor consumo de sal o hidratos
No te alarmes: no es necesariamente ganancia de grasa.
Si después de las fiestas sientes que te cuesta recuperar tu equilibrio, puede ser un buen momento para revisar tu alimentación y tu rutina con un profesional.
Disfrutar de la comida en las fiestas no tiene por qué estar reñido con cuidarse.
El equilibrio no está en evitar lo que te gusta, sino en aprender a disfrutar sin excesos ni culpa.
Escuchar a tu cuerpo, comer con presencia y mantener hábitos básicos hará que empieces el nuevo año con calma y sin necesidad de compensaciones.
👉 Si quieres aprender a disfrutar de la comida sin culpa y con equilibrio, puedes pedir cita aquí:
https://leilapereznutricionista.com/contacto/








